Saludos compañeros,
tras el destape de la trama de corrupción conocida como “caso
Nóos”, a cuyo frente se situaba el Duque de Palma (el yerno “bueno” del Rey),
la vida diaria de la Infanta Cristina en el Estado que da de comer a su familia
desde hace décadas se debe haber vuelto algo complicada, ya que ha decidido
trasladar su domicilio habitual a ese paraíso que muchos de nuestros dirigentes
deben conocer bastante bien debido a sus cuentas (no precisamente las de
twitter).
Obviamente, como persona libre que es, ella puede desarrollar
su vida allá donde se le permita realizarse mejor como persona pero, si fuese
posible, me gustaría que lo hiciese con su propio dinero (que no es poco) igual
que el resto de ciudadanos hacemos. Claro que, perteneciendo ella a la nobleza,
no es posible que disponga de los mismos derechos y obligaciones que la clase
proletaria.
Esto viene a que la nueva vida de la hija del monarca junto a
su familia en tierras suecas conllevará un coste de 480.000 euros anuales de
los cuales el estado abonará el 62,5% mientras que, los 180.000 euros restantes
serán costeados por la fundación la Caixa.
Pero, ¿a qué van destinados estos 480.000 euros? Pues estos
casi 80 millones de las antiguas pesetas se dividirán en:
· 120.000 € para el cole de los niños. No es que este
sea el precio estándar de la educación el país centroeuropeo, sino que mamá
quiere lo mejor para sus niños y los manda a uno de los centros escolares más
elitistas de todo el continente. No vaya a ser que se mezclen con la plebe.
·
60.000 € irán destinados al alquiler del pisito en una
barriada de viviendas construida a la afueras de la ciudad, como tantos y
tantos trabajadores que necesitan emigrar para conseguir un empleo.
·
300.000 € en seguridad. Supongo que será para protegerle
de los miles de hombres y mujeres que no disponen de recursos y les “tienen
ganas” desde que se enteraron de la cantidad de dinero público que esta señora,
junto a su conyugue, había robado.
A esto hay que añadir los 400.000 euros que la Fundación “La
Caixa” retribuirá a doña Cristina en concepto de salario. Ante esto me pregunto
cuál debe ser la cantidad de trabajo y la calidad del mismo para producir tal
plusvalía de manera que todavía se permita cobrar dicho sueldo.
Lo peor de todo esto, es que surge en un contexto de recortes
en el cual los derechos y prestaciones sociales son por momentos más escasos y
donde cada día que pasa hay mayor número de personas viviendo en riesgo de
exclusión y/o bajo el umbral de la pobreza sin que nuestro gobierno haga nada
por evitarlo. Además de la precarización sistemática de los pocos servicios que
van quedando. Por poner un ejemplo, en el primer semestre del presente año, el
tiempo de espera para ser operado en la sanidad pública experimentó un
incremento desde 76 a 100 días.
No sé hasta cuándo vamos a seguir tolerando este tipo de
injusticias que no hacen más que avalar la teoría de la lucha de clases cómo
motor de la historia.
Salú
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