sábado, 28 de septiembre de 2013

LA CARA (CADA VEZ MENOS) OCULTA

Saludos compañeros,
vivir en un Estado democrático (o que al menos pretende aparentarlo) no significa que todo tipo de organizaciones deban ser legalizadas. En este sentido, aquellas asociaciones de personas que promuevan la violencia, el terrorismo o cualquier tipo de valor antidemocrático debe perseguirse por el interés general de todos los españoles. El problema llega cuando se mide con diferente rasero a las diferentes organizaciones en función del bando político en que se encuadren. 

Todos conocemos la persecución que sufren numerosos colectivos y militantes de la izquierda (me refiero a la izquierda real, no a la izquierda de PSOE, IU, CCOO y UGT). Como claro ejemplo lo sucedido dos semanas atrás en el estadio gaditano por miembros de Bukaneros tras descolgar un cubregradas con motivo de la celebración de los 20 años de hermandad con sus homólogos cadistas. Este hecho no supuso un caso aislado, ya que dichos seguidores del rayo vienen arrastrando miles de euros en multas así como detenciones, siendo el caso más escandaloso el de Alfon, quien fue detenido en la pasada huelga general y permaneció durante semanas en régimen de FIES, lo cual está reservado para los terroristas más peligrosos.
Otro claro ejemplo de persecución policial podría ser la que sufre el Sindicato Andaluz de Trabajadores/as (SAT), acumulando miles de euros en multas y peticiones de varios años de cárcel tan solo por defender los derechos de la clase trabajadora de manera pacífica.

En cambio, cuando se trata de grupos de la extrema derecha el panorama da un giro de 180º (no se por qué no me extraña). Prueba de ello es la existencia de la Fundación Francisco Franco. Un colectivo que lleva el nombre de un dictador fascista y genocida debería ser ilegal por el simple hecho de llevar dicho nombre. Nada más lejos de la realidad, esta fundación no solo es legal sino que, hasta la aprobación de la Ley de Memoria Historica por parte del Ejecutivo encabezado por Zapatero, recibía subvenciones estatales. Estas subvenciones, obviamente, iban a parar a sus actos de enaltecimiento del fascismo y recuerdo del exdictador Francisco Franco.

Por si esto fuera poco, hace unos días emiten un comunicado en el que pide al ejercito que no permanezca callado ante la deriva de España y en el que reclaman un golpe de estado. Además, esto ocurre la misma semana en la que un grupo de fascistas agrede a personas por acudir a un acto catalanista.
Mientras tanto, el Partido Popular rechaza una propuesta de ERC para prohibir homenajes vinculados al nazismo. Ya no necesitan esconderse tal y como mostraron los miembros de NNGG, y es que ya nos han hecho creer que todo lo que venga de las instituciones es bueno y lo que vaya contra ellas es malo.
Sin embargo, mientras que aquí se permiten todo tipo de actos fascistas, en Argentina se solicita a la Interpol la búsqueda de 4 ex altos cargos de la Policía y la Guardia Civil franquista. Esto demuestra sin duda que 38 años después de la muerte de Franco, España sigue siendo un estado fascista o que, al menos, simpatiza con esta ideología.

¿Cuándo van a salir a la luz los crímenes del franquismo? ¿Cuándo se va a juzgar a quienes los cometieron? ¿Cuándo van a poder los familiares de los asesinados recuperar los cuerpos sin vida?

Cada vez tengo más claro que la llamada transición no fue un punto y aparte, sino un punto y seguido.
Salú

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